Amalfi es ciudad de los antiguos orígenes.
La leyenda quiere que Amalfi haya sido fundada por Hércules
en nombre de su querida ninfa, ella que tuvo breve vida. Hércules
la quiso enterrar en un sitio encantador en que, a testimonio
de un gran amor, fundó una ciudad que llevara su nombre.
Una primera hipótesis histórica, en cambio, sustenta
que fue fundada después de la muerte de Costantino; Amalfi
llevaría sus orígenes de familias romanas que, embarcáis
por Constantinopla, fueron atropellado por una tempestad en el
golfo de Policastro; tendrían tan fundado un "Melphes",
el actual Melfi luego, trasladados él más a Norte,
habrían tomado morada en el lugar de la actual Amalfi,
fundándola con el nombre de "A.-Melphes."
Otra hipótesis es que fue fundada de prófugos en
fuga de la caza les vuelve de los Ostrogodos.
Las primeras noticias ciertas de Amalfi remontan al 533, al tiempo
de la guerra griego-gótica cuando, con la victoria de Narsete
sobre Teia, Amalfi pasó bajo el dominio del imperio bizantino
y entró a hacer parte del ducado de Nápoles. Les
sometida a los bizantino, se volvió un centro de traffici
entre el oriente y la Italia meridional. En el VOSOTROS siglo
se volvió sede de Diócesis. La ciudad perdió
parte su poder comercial bajo el reino de los longobardos que,
aunque no lograran en un primer tiempo ocuparla, lo hicieron sucesivamente
sólo gracias a la ayuda de Salerno, enemiga histórica.
En efecto, en las 836, Sicardo, príncipe de Benevento,
Amalfi ocupó y la saqueó deportando los habitantes
a Salerno; pero la sumisión duró muy poca a causa
del desinterés de Bisanzio y la descomposición del
pricipato de Benevento. Amalfi se constituyó, alrededor
de las 850, en una República autónoma sujetada por
dos magistrados que, sucesivamente, se hicieron llamar a duques.
La ciudad supo tener, por razones de comercio, óptimas
relaciones con todos los poderes en Italia y también con
el mundo mussulmano; relaciones, este últimos, que rompió
luego para alinearse con los papis. En el siglo X se convirtió
en una potencia marinera y con sus barcos surcó todos los
mares, del Mediterráneo al extremo Oriente, desarrollando
un comercio florido que produjo ingentes riquezas por sus habitantes;
también se desarrollaron el arte y la cultura, fueron creadas
reglas comerciales, nació el Código del Derecho
marítimo internacional, los navegadores perfeccionaron
la brújula.
En el 1048 los amalfitani fundaron el hospital de S. Giovanni
en Jerusalén de que llevó luego el nombre el orden
de los Caballeros Ospitalieri.
La ciudad alcanzó el máximo resplandor en la primera
mitad del siglo XI pero, en el 1073, sometido por los normandos,
vio iniciar su decadencia: vino a conflicto con Venecia y Bisanzio,
entre ellos aliáis, y perdidos mucho de las influencias
y privilegios que contó en Oriente. En el 1131 fue agregada
al Reino de Sicilia y a algún año después
de fue atacada y saqueada dos vuelto por Pisa (1135 y 1137).
Tuvo una aparente reanudación en el siglo XIII bajo Federico
II. En el 1343 uno espantoso maremoto, descrito por el Petrarca,
invirtió el litoral; gran parte de lo poblado debió
ser destruida, con ello probablemente también el edificio
Ducal, emplazado en un documento como "palatium amalphitanum",
fueron sumergidas las fortificaciones, los arsenales, los almacenes
y los aparejos marítimos. Cinco años después,
la famosa peste del 1348, descrita por el Bocacio, completó
la obra de destrucción entre los hombres. Amalfi y todas
las ciudades de la costa que estuvieron espléndidas localidades
pobladas y fortificáis, ricas de suntuosos edificios, adornados
de frescos, mármoles, columnas, fuentes, se encaminaron
a convertirse en modestos países que, faltos de la riqueza
que vino del mar, volvieron a la economía tradicional del
melocotón, de la artesanía local y de la agricultura.
Amalfi sale prácticamente de la escena de las grandes ciudades
marineras.
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